Remedios caseros curativos
Si es una tos blanda hay un remedio que ya utilizaban antaño nuestras abuelas y que va muy bien, es cortar un trozo de
cebolla
y ponerla cerca de la almohada, con lo que la tos desaparecerá y dejará a nuestro pequeño dormir placidamente. También se puede hacer un jarabe de
cebolla
que se hará troceando una cebolla en un litro de agua hirviendo, después se cuela y se moja un paño en el agua resultante. Este paño se coloca en el pecho del niño, cuando tenga la temperatura adecuada y manteniéndolo hasta que se enfríe, con lo que se conseguirá dilatar los bronquios y eliminar las secreciones que se han acumulado forzando la tos. Darle mucho líquido le ayudará a diluir las molestas secreciones, pero ojo, hay quien piensa que la leche favorece a la mucosidad.
La
miel 
es perfecta para suavizar la garganta y calmar la tos, a más de uno/a le habrán dado de pequeñito/a un vaso de agua caliente con miel y un poco de
limón
para suavizar la garganta, sin duda un sano remedio reconstituyente, ya que la miel posee numerosas propiedades terapéuticas y nutritivas.
Hay además muchas infusiones que favorecen al alivio de la tos
, pero recuerda que debes consultar primero con el pediatra. ¿Cuál funcionó con tu hijo?